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| Imagen satelital del Río de la Plata |
El Río de la Plata, el escenario por donde discurrieron los viajes del centenar y medio de tan variados viajeros considerados en este proyecto. Un territorio vasto, de variadas zonas, no obstante articuladas por la confluencia de los ríos Uruguay y Paraná en el gran estuario del Plata y la boca oceánica por la que se accede al río que fue considerado 'el infierno de los navegantes'.
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| Imagen satelital, la visión que no pudieron tener los viajeros en aquellos siglos XVIII y XIX |
En 1764 Carlos III, el modelo de déspota ilustrado de España, mandó la confección de un detallado mapa de América del Sur. El encargo recayó sobre el cartógrafo Juan de la Cruz Cano y su trabajo fue tan excelente que el rey ordenó que no se lo diera a conocer ni se divulgara. Su precisión y cantidad de datos eran tales que, siendo un instrumento de invalorable utilidad para la Corona española, también sería un arma muy poderosa en manos de sus competidores coloniales, especialmente Portugal e Inglaterra (proverbiales aliados en contra del Imperio español), siempre ávidos de quitarle a España territorios de sus posesiones americanas, en la lucha de los Imperios europeos por el predominio a nivel mundial.
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| El mapa de Juan de la Cruz Cano (detalle del Río de la Plata) encargado por Carlos III y finalmente puesto a buen recaudo para evitar el acceso a él de los competidores coloniales |
| Imagen satelital del río de aguas color de león, peligroso por los grandes bancos de arena y la recurrencia de las tempestades del sudoeste, los pamperos que se descargan sobre las aguas agitadas. |
La proyección cartográfica más novedosa hacia el siglo XVI, fue la Mercator, la que se hizo más clásica, centrada en el Atlántico y que generó distorsiones en la forma de los continentes al pasarlos de una superficie curva en la realidad a otra plana en la representación.
Gerardus Mercator realizó en 1569 la representación del mundo más moderna de su tiempo
En tanto resultó imposible tener la imagen fidedigna que hoy aportan las tomas satelitales - aunque la cartografía de la época ajustaba cada vez más lo que los mapas mostraban a la geografía 'real' - sí pudieron expresar artísticamente la significación que América tuvo desde su irrupción en el cuerpo de conocimientos de aquellos europeos. La imagen del Río de la Plata en la escultura en la Fuente de los Cuatro Ríos deja en claro el asombro ante la realidad americana, la esperanza de riquezas simbolizadas en el reguero de monedas sobre el que la personificación del Río se asienta, y el talante casi profético del personaje - rasgos exóticos, cabeza calva y abundante barba - que expresa el anhelo de que, finalmente, el Río de la Plata sea la sede del mundo pródigo para la felicidad humana, el acceso a la Geografía posible de la Utopía.




