Los datos cuantitativos que aportan los viajeros, tanto en población como en existencias ganaderas, resultan problemáticos. Tanto en uno como en otro tema, no existen censos oficiales hasta 1852. En cuanto a población había Padrones Reales, levantados por Auditores con cierta periodicidad, pero de cuya precisión y metodología puede dudarse. En el tema de las existencias ganaderas es más incierto aún el grado de precisión de los datos que los viajeros aportan con soltura y sin que queden en evidencia sus fuentes.
En relación a la población, los datos suelen mezclarse según sean relativos a la población de Montevideo, de la ciudad con su jurisdicción o de todo el territorio - ajetreadamente variable en esos dos siglos - como para confiar en su certeza. Aún en tiempos posteriores al primer Censo oficial (1852) y de los otros realizados en el período que nos ocupa (1860 y 1908), los viajeros se confían en esas cifras aunque hayan pasado ya muchos años de su realización.
Los gráficos que siguen muestran la enorme variabilidad de la visión de los extranjeros en viaje en relación a la población, datos a los que intercalamos las diversas cifras oficiales de Padrones y Censos.
| Datos de población aportadas por viajeros y Padrones durante el siglo XVIII (Algunos de ellos resultan de una asignación retrospectiva, como los aportados por Mulhall, a mediados del siglo XIX) |
| Datos de población aportadas por viajeros y Padrones durante la primera mitad del siglo XIX |
| Datos de población aportadas por viajeros, Padrones y Censos durante la segunda mitad del siglo XIX |
De estos datos se desprende que en su mayoría, estos viajeros los obtenían de diversos informantes y muy pocos puntos de apoyo en registros en Padrones y Censos. En consecuencia, la fiabilidad de tales informaciones es endeble por: incertidumbre acerca de la fuente; la imprecisa distancia entre la fecha del origen de los datos, la fecha de la observación del viajero, y la fecha de la edición del texto, de lo cual puede sospecharse para muchos casos la falta de actualidad de esos datos. Casi la mitad de los textos que hemos relevado fueron publicados con una dilación de una década y más, después de realizado el viaje (dentro de ellos, la mitad sufrieron dilaciones mayores a los cincuenta años).
Un curioso dato anecdótico: los números que aportan Ignacio Núñez y John Augustus Barber Beaumont en sus libros, publicados respectivamente en 1825 y 1828 poseen una coincidencia exacta en las cifras que muestran (ver segundo gráfico). En este caso es seguro que Beaumont se basó en los datos de Núñez a quien consideraba una autoridad en temas demográficos y estadísticos, a pesar de lo cual el libro de Beaumont es una respuesta feroz al de Núñez. Beaumont declara que porque respete la idoneidad de Núñez en asuntos estadísticos no significa que apruebe su libro como autorizado.