Como en los juegos de unir los puntos, al final de los cuales queda delineada una forma, los viajes que nos ocupan tuvieron una serie de puntos constantes que en función de sus situaciones geográficas, consolidaron los derroteros habituales de esas aventuras 'a la ventura', pese a todas las precauciones tecnológicas que pudieran adoptarse.
Así, entonces, podemos identificar numerosos puertos de salida desde la diversidad del mundo europeo; otros, aún en la propia Europa, desde los cuales impulsarse mar adentro; otros más, ya en el perfil atlántico de los continentes, los más aptos para emprender desde ellos el gran momento de los viajes: el cruce del Atlántico.
 |
Los puertos de partida desde Europa, previos a emprender la aventura atlántica
|
Los puntos marcados en rojo indican los puertos de partida originarios para cada viaje, en tanto los indicados en azul muestran diversas escalas posibles aún dentro del familiar mundo europeo.
 |
Los puntos de comienzo y fin del cruce atlántico, el nudo gordiano de las travesías marítimas. Es de destacar que en la actualidad, todos estos puntos continúan vigentes para el cruce del Atlántico por mar.
|
Esta era la etapa fundamental de los viajes, aquella en la que las naves se aventuraban en la Mar Océana, para encarar la travesía de varios días sin tener tierra a la vista.
En
la orilla opuesta, el otro perfil atlántico, provisto de otros puntos,
estos de arribo desde la odisea atlántica, desde los cuales proyectarse
hacia otros más, según se quisiera desembarcar en las costas brasileñas,
las del Río de la Plata, las del Atlántico Sur o seguir viaje haciendo
el cruce transoceánico hacia el Pacífico.
 |
Los puertos por los que se tocaba tierra en América y las escalas y puertos de destino en Brasil, el Río de la Plata y el Atlántico Sur.
|
Aquí se destaca la importancia de los puertos sudamericanos que permitían, interconectándose, alcanzar las diversas latitudes que constituían puntos de gran importancia económica, militar o geopolítica. El Río de la Plata queda claramente visualizado como esa puerta de entrada al corazón de Sudamérica (Paraguay, Alto Perú, Perú, Matto Grosso, Minas Gerais, etc.), en tanto el Atlántico Sur configura la llave interoceánica, fundamental para la tecnología, el nivel de desarrollo militar y la geopolítica de la época.